Devocionales Cristianos



Septiembre 15 2015  

¿Qué hace que algunas personas fracasen, y que otras logren sus metas? Quizás los principales ingredientes sean, como algunos suponen, los antecendentes familiares, la educación y las habilidades. Pero ¿por qué, entonces, hay personas que triunfan a pesar de tener un pasado difícil, falta de habilidades o poca capacitación? Sin duda, hay algo más que influye en el logro de nuestras metas.

Contrariamente a la definición de la sociedad, que usualmente involucra fama, fortuna o poder, el verdadero éxito significa convertirse en las personas que Dios quiere que seamos, y lograr las metas que Él ha fijado para cada uno. Hebreos 12.1 ofrece la perspectiva del Señor en cuanto a esto: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”.


Aquí vemos las claves del éxito. Primero, es importante encontrar estímulo en las vidas de otros creyentes que han visto la fidelidad de Cristo, y que han seguido su dirección. Luego, debemos deshacernos de todo lo que nos impida obedecer a Dios. Por último, debemos perseverar, aun en los tiempos de dificultad y desánimo. Este pasaje responde nuestra pregunta original: lo que nos permite alcanzar el éxito es confiar en la dirección y en el poder de Jesús.

Dios tiene un plan maravilloso para bendecirle y darle una vida plena, y parte de ese plan es que viva con propósito y perseverancia. La dirección del Padre celestial se le hará más clara a medida que lea su Palabra, que ore pidiendo orientación, y que busque el consejo piadoso. ¿Sabe usted cuáles son las metas que Dios tiene para su vida?

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Abril 30 2015

El principio de siembra y cosecha es una verdad universal ordenada por Dios; se aplica no solo a la agricultura, sino también al acto de dar. A pesar de que el Señor promete una cosecha abundante para quienes dan con generosidad, a muchos cristianos le sigue resultando difícil dejar de aferrarse al dinero.



Algunos temen que no les quedará suficiente si dan. Otros, movidos por el egoísmo, no están dispuestos a sacrificar placeres y comodidades. Quienes sucumben a sus temores o a su tacañería, desaprovecharán la gran cosecha que Dios quiere darles.

Aunque se nos ha dado la promesa de una cosecha abundante, ésta la tendrán solamente quienes siembren abundantemente. Al obedecer el plan de Dios en cuanto al dar, usted podrá estar libre de preocupaciones, porque Aquél que le garantiza una cosecha, es también el Señor omnipotente capaz de producirla.

Aunque se nos ha dado la promesa de una cosecha abundante, ésta la tendrán solamente quienes siembren abundantemente. Al obedecer el plan de Dios en cuanto al dar, usted podrá estar libre de preocupaciones, porque Aquél que le garantiza una cosecha, es también el Señor omnipotente capaz de producirla.

Más allá de esto, el Señor promete también que la cosecha de nuestra justicia aumentará, y que seremos “enriquecidos en todo para toda liberalidad” (v. 11). Las riquezas de Dios abarcan mucho más que las riquezas terrenales. La generosidad produce un carácter piadoso, que es valioso ahora y en la eternidad.






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Septiembre 10 2015

El regalo divino del perdón

Motivado por el amor, Dios proveyó la manera de que nuestros pecados fueran perdonados. Envió a Jesús para ser nuestro Salvador; cuando confiamos en su sacrificio expiatorio a favor nuestro, recibimos su perdón.

Antes de poner la fe en Cristo, estábamos muertos en nuestros pecados y éramos objetos de la ira divina (Ef 2.1-3). Pero nuestro misericordioso Padre celestial envió a su Hijo Jesús para redimirnos. En la cruz, el Salvador tomó sobre sí nuestros pecados y experimentó la furia de Dios por amor a nosotros. Su muerte nos aseguró el perdón —no había nada que pudiéramos hacer para lograr la aceptación de Dios. Somos salvos por gracia mediante la fe en Cristo y en lo que Él realizó (Ef 2.8, 9). Nuestra salvación es un regalo


La voluntad de Dios es que, como personas perdonadas, mostremos misericordia a quienes nos agravian, hasta la medida en que Él nos perdonó. Pero la inclinación humana es imponer condiciones cuando se trata de tener misericordia. Pensamos: Te perdonaré solo si te disculpas como debe ser, o antes de que se me quite el enojo, debes arreglar el problema; e incluso, espero que pagues por el daño hecho, antes de que te perdone. Eso no es lo que nuestro Salvador hizo. Romanos 5.8 lo expresa así: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

Dependiendo de cuánto daño hayamos experimentado, es posible que necesitemos tiempo y sanidad antes de poder perdonar de verdad. Pero debemos recordar que la voluntad de Dios es que mostremos misericordia. Estamos llamados a perdonar a quienes nos hayan herido.

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Septeimbre 11-2015

UNA PROMESA PARA LOS FIELES          



Y aunque la biblia se encuentra llena de promesas, cabe resaltar que no todas las promesas son para un tipo o grupo de personas.
Hay promesas especificas para el pueblo de Israel los judios, y hay otras promesas para los hijos de Dios a traves del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo.
Dios ha dado salvacion a todo aquellos que han creido en Jesus y ke han hecho su Señor.
VEamos cuantas pormesas puedes encontrar en esta porcion biblica?
Salmos 111:1-8
//1 Alabaré a Jehová con todo el corazón
En la compañía y congregación de los rectos.
2 Grandes son las obras de Jehová,
Buscadas de todos los que las quieren.
3 Gloria y hermosura es su obra,
Y su justicia permanece para siempre.
4 Ha hecho memorables sus maravillas;
Clemente y misericordioso es Jehová.
5 Ha dado alimento a los que le temen;
Para siempre se acordará de su pacto.
6 El poder de sus obras manifestó a su pueblo,
Dándole la heredad de las naciones.
7 Las obras de sus manos son verdad y juicio;
Fieles son todos sus mandamientos,
8 Afirmados eternamente y para siempre,
Hechos en verdad y en rectitud.//


Afirmados sean nuestros pies en sus caminos y nuestra vida en sus sendas. Caminemos conforme a su justicia y su verdad y veremos sus promesas cumplidas en nosotros.
Dios es misericordioso y clemente pero tambien es fuego consumidor, clemente y misericordioso pero tambien es juicio.
No juegues con Dios.

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